sábado, 25 de agosto de 2007

silbury hill




Al norte de la llanura de Salisbury, se halla el mayor cerro o montículo artificial creado por el hombre; se trata de Silbury Hill. Ofrece un espectáculo fascinante a la vista, puesto que se halla en un terreno prácticamente llano del que sobresale.
El cerro, cubierto de hierba, fue construído con bloques de piedra caliza hacia el año 2750 A.C. Tiene dos hectáreas y mide 39,6 metros de altura, de forma cónica y plano en su parte superior. El montículo tiene un diametro aproximado de 190 metros, por lo que es el túmulo más grande conocido en Gran Bretaña. Fue construido en cuatro etapas a partir de tierra, carbón y cascote, aunque su terminación pudo haber durado décadas.
Durante mucho tiempo fue considerado una gigantesca tumba que contenía los restos de un importante personaje, concretamente al enigmático rey Sil o Zil, sin embargo los estudios arqueológicos adelantados en los últimos años no han podido confirmar esta sospecha. No obstante, su imponencia en el entorno lo coloca como una incógnita sagrada. Se cree también que esta construcción tiene algo que ver con la fertilidad de la tierra, por lo que podría representar el vientre embarazado de alguna diosa. Otra incognita se cierne en Silbury, donde la tradición dice que en ese cerro viven las hadas y que los antiguos les construyeron esa morada, por lo que podemos admirar un arte estrechamente relacionado con la tierra y la religión.

extraido de la pagina:http://www.viajessagrados.com/Avalon/SilburyHill.htm

avebury




A noventa millas al oeste de Londres y 20 millas al norte de Stonehenge se levanta Avebury, el anillo de piedra conocido más grande del mundo.
Más antíguo que el más famoso Stonehenge, y para muchos visitantes, mucho más espectacular. Los múltiples anillos de Avebury están cubiertos de misterios que los arqueologos están apenas empezando a desvelar.
El gran círculo está formado por un talud de piedra de yeso cubierto por hierba, que mide exactamente 1,396 pies de diámetro (427 metros) y 20 pies de altura (6 metros) con un talud más profundo que tiene 4 entradas a los puntos cardinales.
Justo dentro de la trinchera, que claramente no fué usada para propósitos defensivos, yace un gran circulo de piedras de Sarsen enormes e irregulares delimitando aproximadamente 28 acres de tierra.

El círculo, compuesto originalmente de al menos 98 piedras pero que ahora solo tiene 27, encierra a su vez dos círculos más pequeños de piedras, cada uno de unos 340 pies (104 metros) de diámetro. Los dos círculos internos se cree que fueron construidos en primer lugar, alrededor del año 2600 A.C, mientras que el anillo exterior y los trabajos de movimiento de tierras datan del 2500 A.C. La construcción del complejo de Avebury debe haber requerido enormes esfuerzos por parte de los habitantes locales. Las piedras Sarsen, de una altura de 9 a más de 20 pies y pesando hasta 40 toneladas, fueron primeramente levantadas del lecho de cantera y luego arrastradas unas 2 millas hasta su lugar definitivo.
Estas piedras fueron primeramente levantadas y ancladas al suelo a profundidades entre 6 y 24 pulgadas. La excavación de la trinchera circular requirió un estimado de 200,000 toneladas de roca partida y separada con las más primitivas herramientas de piedra y cuernos de alce (Hay evidencia de que alguna vez este círculo estuvo lleno de agua, dando a los anillos interiores la impresión de estar situados dentro de una isla).
O riginalmente había 154 piedras de las cuales solamente 36 permanecen en la actualidad.
Durante más de 30 años, el estudioso Stukeley hizo cuidadosas mediciones y numerosos dibujos del lugar, dibujos que son nuestra única fuente documental para ver la complejidad e inmenso tamaño del antíguo templo. Stukeley fué el primer observador moderno en reconocer claramente que el plano original de Avebury era la representación del cuerpo de una serpiente pasando a través de un círculo. formando un símbolo tradicional alquímico.
La cabeza y cola de la enorme serpiente fueron delineadas por avenidas de 50 pies de anchura de piedras erectas, cada una extendiéndose 1 y 1,5 millas dentro de los campos.

extraido de lapagina: http://www.viajessagrados.com/Avalon/Avebury.htm

lunes, 20 de agosto de 2007

la misteriosa isla de avalon




Isla de Ávalon

En esta isla aparecen referencias concretas que relacionan su carácter extraordinario (ya citado más arriba, eterna juventud, abundancia, etc.) con otro cuerpo legendario: el griálico del rey Arturo. ¿Completándolo?. En ella se unirían así la simbología femenina de la sabiduría (Sofía) de la copa, o receptáculo, con la ancestral Diosa Blanca inspiradora de los poetas y fuente de la vida y la muerte, y los mágicos territorios paralelos donde “ese tipo de cosas” tiene lugar.

En el siglo XII, cuando surgió y se extendió por toda Europa la leyenda del grial (ver esta sección de mitos en otro número de wakan), el escritor Geoffrey de Monmouth fue quién popularizó la conexión de Arturo con la isla de Ávalon, a donde fue conducido una vez muerto y donde se dice que permanece “dormido”, guardado su profundo sueño por el Hada Morgana (según el poeta y estudioso de los mitos antiguos Robert Graves sería la misma identidad de la Dama del Lago, con distinto nombre, y a su vez ambas serían nombres diferentes de la Diosa Blanca, la gran diosa primordial). Su sueño duraría hasta el momento en que despertaría al ser necesitado. El poeta Lydgate del siglo XV describe a Arturo como “un rey coronado en el país de las hadas”.

Justo en este siglo, en 1191, los monjes de la abadía de Glastonbury anunciaron el descubrimiento de una posible tumba de Arturo y así es como lo venden todavía a los turistas de esta colina sagrada, ya que desde la más remota antigüedad fue un enclave sagrado para las diferentes religiones. Es un lugar fuertemente empapado de conexiones y puertas con otros mundos.

Ávalon se deriva de la palabra arcaica inglesa “aval”, manzana, y de ahí vendría el nombre de isla de las manzanas. Fruto especialmente relacionado con los cultos femeninos más antiguos y uno de los símbolos de Afrodita, y asociada entre los celtas con la inmortalidad. Curioso también que en la Biblia cristiana sea un fruto asociado con el conocimiento, más allá del bien y del mal. El centro de la manzana con sus pepitas forma una estrella de cinco puntas, de ahí el famoso pentáculo mágico. Y uno de los trabajos de Hércules es el de robar las manzanas del jardín de las Hespérides. Los celtas llamaban también a esta isla Isla de Cristal o Isla Radiante y allí colocaron una entrada a otro mundo. El ya citado Geoffrey de Monmouth la llama Isla Pomor en su “Vita Merlin”.

Merlín, enigmático y multifacético personaje, asociado al poeta Taliesin y el caldero mágico. Y es que antiguamente un poeta no era un simple hacedor de versos (para los más sensibles ahora tampoco, aunque en todo caso no tendría tanto “poder” como antes). Tenía también algo mágico como intermediario entre la dimensión de los dioses y la humana, y el efecto de sus versos era abolir el espacio y el tiempo humanos, acceder literalmente a otras dimensiones, a través del nivel más profundo de la nuestra. Un poder de revelación de la esencia de las cosas y un “fijador” del tiempo por un lado, y materializador por otro a través de su palabra. Taliesin-Merlín es una figura clave en la leyenda sobre la diosa galesa Cerridwen, que a su vez es uno de los nombres de la gran diosa triple primordial a la que estaría dedicada la isla de Ávalon bajo los nombres, ya citados, de Dama del Lago y Hada Morgana.

Esta diosa tenía dos hijos, uno oscuro y feo y el otro, una hija blanca y bella. Cerridwen era dueña del caldero del Otro Mundo, donde se cocinaban la inspiración y el conocimiento y en él decide preparar la poción mágica que dará a su hijo oscuro la suprema inteligencia y la visión sagrada, para equilibrar su fealdad. Para ello elige como ayudante al pequeño Gwion, para removerlo durante su larga cocción durante un año y un día, con la prohibición de no tocar nunca el líquido ardiente. Pero al cumplirse el plazo 3 gotas candentes caen sobre un dedo de Gwion y para aliviar el dolor éste se chupa el dedo y de inmediato conoce la naturaleza y el significado de todas las cosas, tanto del presente como del pasado y el futuro. Por eso se da cuenta de que tiene que huir. Cerridwen le persigue y durante esa persecución ambos adquieren formas simbólicas complementarias (liebre-perro de caza, pez-nutria, pájaro-halcón, grano de trigo-gallina negra). Con esas últimas formas ella se traga al grano de trigo Gwion y se queda embarazada. Su hijo, será uno de esos niños míticos abandonados en una corriente de agua. Será Taliesin, que significa el “muy valioso”, o “muy radiante” que se convertirá en el más grande poeta de todos los tiempos.

Ese caldero mágico se halla en Caer Sidi, el castillo espiral de la muerte que lleva a la vida, lugar asociado también con Ávalon, el reino de la transmutación. Donde los mundos se conectan y confunden y sólo los preparados para afrontar el Misterio pueden recorrer sus caminos. Mujer, Diosa, Serpiente y Manzana, elementos todos ellos relacionados con la Diosa Primordial.

En los alrededores de la colina de Glastonbury se levantaban alrededor de 30 menhires, posible observatorio astronómico y señal del carácter sagrado milenario del lugar, complementado por un manantial sagrado y el “laberinto druídico” construido como vereda procesional. Aunque la mayoría de las piedras ya habían sido removidas a finales del siglo XIX, aún permanece una considerada piedra de poder y llamada La Roca Viva. Se dice que quien la toca al amanecer o a media noche siente una corriente eléctrica que emana ostensiblemente de ella. En Ávalon también fue forjada la espada sagrada Excalibur del ciclo artúrico y cuya “propietaria” es la Dama del Lago, al fondo del cual retornó. Y en Ávalon también vivirían las 9 (otro número asociado a la Diosa Blanca en relación con las fases lunares y su duración) doncellas hermanas del Hada Morgana, guardianas del caldero mágico. Algunos de estos seres, la más conocida el Hada Morgana, fueron satanizados por el cristianismo convirtiéndolos en seres malignos con poderes maléficos.

Como decía el poeta Rilke a principios del siglo XX, quien se acerca a ese lugar sin abrirse a las posibilidades de ser, sólo verá la abadía de Glastonbury. Imposible ver el lago ni la isla sagrada, ni sus misteriosos habitantes. Yo añadiría que el conocimiento para él será un imposible. Sólo tendrá acceso a la información.

[Tesa Vigal]
extraido de la pagina: http://www.ulises-valiente.com/wakan/numero17/Mitos17.htm

viernes, 3 de agosto de 2007

el manantial del caliz





Otro emplazamiento sagrado de Glastonbury es Chalice Well, el Manantial del Cáliz. Al parecer, mientras que la Tor era un emplazamiento para los druidas, en este lugar había algún tipo de sacerdotisas que cuidaban esta especie de jardín encantado, con
un manantial de frías aguas con propiedades medicinales. Hay quien le llama el Manantial Rojo o Sangriento, ya que el agua, rica en hierro, deja un rastro rojizo por donde pasa. La fuente del manantial se llama Vesica Piscis y cuenta con un símbolo, que también se encuentra en la puerta de entrada al jardín, conectado con la geometría sagrada que representa la dualidad: dos circunferencias unidas, cuya intersección está atravesada por una línea recta. Esta imagen fue diseñada (basándose en otros modelos de la antigüedad) por Frederick Bligh Bond, arqueólogo y vidente que excavó la Abadía a comienzos del siglo pasado, como un símbolo de paz universal.
El agua fluye pura e incontaminada de forma continua y permanente (más de 100.000 litros diarios) a 11 grados, independiente de la temporada o el clima exterior. De hecho, hasta se dice que este agua es ajena al ciclo de evaporación - nubes - lluvia, desconociéndose la profundidad
de la que procede.Y hasta hubo tiempos de sequía extrema en los que el único agua que había en Glastonbury era la de este manantial. Bajo la tapa hay dos cámaras orientadas norte-sur; una de ellas tiene cinco paredes de piedra que parecen guardar cierta similitud con las unidades de medida del antiguo Egipto, por lo que se piensa que pudo servir como lugar de ceremonias de iniciación.Para beber hay una fuente llamada la Cabeza de León, donde también está uno de los tres espinos (crateagus monogyna praecox) descendientes del que floreció milagrosamente del bastón de José de Arimatea, cuando este lo clavó en tierra al llegar a Glastonbury. Este árbol es originario de Líbano, y echa al mismo tiempo flores (blancas) y bayas (rojas), y justo cuando es tiempo de las dos grandes fiestas cristianas: Navidad y Pascua. Y de la Cabeza de León, el agua va al jardín del rey Arturo, donde estuvo la piscina en la que se introducían los peregrinos, cubriéndoles todo el cuerpo. En la época victoriana estuvo muy concurrida, ya que entre la nobleza se puso de moda ir a tomar las aguas. Aquella piscina quedó transformada en el actual pequeño estanque donde sólo se pueden meter los pies. Y de este jardín, el agua baja por unas pequeñas cascadas con formas orgánicas, teñidas por el rastro rojo que los minerales han ido depositando con el tiempo, para acabar en una pequeña balsa con la forma de vesica piscis. Además de los minerales en suspensión, se atribuyen los poderes medicinales de estas aguas a una fuerza vibratoria relacionada con la energía telúrica. De hecho, Chalice Well está situada justo en la intersección de dos líneas imaginarias que unen, por un lado la Tor y la Abadía, y por otro, la colina de Wearyal Hill, la antigua Ynys Witrin donde recaló José de Arimatea, y los árboles Gog y Magog, los robles a la entrada del viejo camino de los peregrinos. En Chalice Well hay un tejo cuyo tronco se ha ido transformando en un símbolo vulvar, una forma de representación de la Diosa. En otros lugares del jardín hay otros tejos. Estos eran unos de los árboles sagrados de los druidas, que los consideraban símbolo de muerte y resurrección; los plantaban en emplazamientos ceremoniales y en su calendario representaban la entrada del invierno.

Gwynn ap nudd


Gwynn Ap Nudd Una de las más viejas leyendas de Glastonbury asegura que la Tor era la puerta de entrada al Otro mundo en el que creían los celtas. Esta puerta estaría guardada por Gwynn ap Nudd, que surgiría desde este lugar en la vísperas de nuestra noche de San Juan, dirigiendo la Cacería Salvaje, junto a su jauría de perros, y todos juntos buscarían las almas de los que muriesen recientemente para llevarlos a su mundo subterráneo, donde descansarían en el caldero de la resurrección, no sin que antes Tyronoe, otro de los aspectos del a Gran Madre, obligase a cada uno a mirar en el espejo donde se reflejaban sus más oscuros secretos.Gwynn significa dragón rojo, y rojo es el dragón que actualmente figura como símbolo del condado de Somerset, de igual forma que lo fue del rey Arturo y de la cercana Gales. Este personaje también está asociado, en antiguos textos, como el Mabinogion, con el control de esta tierra durante los meses oscuros del año, mientras que los luminosos estarían a cargo de su contrapartida, Gwythyr ap Greidyawl, representado por un dragón blanco. Estos lucharían y se relevarían en las fiestas de Beltane (mayo) y Samain (noviembre). Curiosamente, los dos manantiales de Glastonbury tienen aguas rojas (Chalice Well) y aguas blancas (White Spring), y las leyendas cristianas aseguran que José de Arimatea trajo el Grial donde recogió la sangre y el sudor de Cristo. Como en todos los lugares con tradición férica, hay historias de alguien que logró entrar en esa dimensión por un día y una noche, pero al salir vio que realmente habían pasado años y no podía reconocer a nadie. También se cuenta que un abad de Glastonbury recibió la invitación de Gwynn para visitar su palacio. Este accedió, pero subió al Tor con un frasco de agua bendita. En el palacio había una fiesta con los habitantes del país de las hadas vestidos con sus mejores galas, aunque sólo en rojo y blanco, los colores de fuego y el hielo. El monje rehusó a comer de los manjares que le ofrecieron y en un momento determinado arrojó el agua bendita, evitando así la posibilidad de quedar atrapado en aquel lugar, ya que inmediatamente se encontró solo en la cima de la Tor. Como el cristianismo acabó considerando diablos a todos los dioses o seres sobrenaturales del mundo pagano, el monasterio de la Tor fue dedicado a san Miguel, el arcángel matador del dragón, otra representación de Satán. Tal como escribió Gregorio el Grande a los misioneros: "los templos deben dejar de ser centro de adoración de demonios para estar al servicio del Dios verdadero. Así, el pueblo, viendo que sus templos no son destruídos, podrá eliminar el error de su corazón y acudirá más libremente a los lugares a los que está acostumbrado".

sábado, 28 de julio de 2007

el laberinto


bueno este post tendria que averlo puesto despues del de la tor pero bueno no e encontrado
otras imagenes referntes al laverinto pero en la pagina que lo e sacado se pueden ver bien la forma del laberino,pero creo que con esta vista aerea se puede ver las terracitas que al parecer por hay habia un caminito que conducia a la cima de la tor.
El Laberinto
Rodeando la colina del Tor hay una serie de terrazas artificiales, en siete niveles, que los monjes usaron para sus cultivos, aunque la antigüedad es mayor y su motivo originario bien distinto. Estas terrazas formaban a su vez unos anillos concéntricos unidos y
separados de manera que formasen un laberinto por donde los peregrinos subían hasta el santuario. Este laberinto, aunque irregular debido a la orografía, tiene un aspecto similar al de tantos otros pertenecientes a las más diversas culturas diseminados por todo el mundo, siendo el más conocido el que aparecía en las monedas cretenses. Parece ser que las terrazas que forman el laberinto tridimensional son contemporáneas a las grandes construcciones neolíticas de Avebury, Salisbury Hill, Newgrange o Stonehenge. Al laberinto se le considera como una representación del camino de la vida que lleva a la muerte y esta a la resurrección, es decir, un camino iniciático, de ida y vuelta, que el hombre debe recorrer para encontrar las respuestas a los misterios de su propia naturaleza.
Se calcula que un peregrino tardaría unas tres horas en recorrer todo el laberinto, siempre que fuese un día sin lluvia. Actualmente, las autoridades, debido a la grave erosión del terreno, aconsejan subir por los otros caminos preparados y ajenos al laberinto, mucho más cómodos y accesibles, uno de ellos muy próximo a la ciudad. En los tiempos cristianos, algunos peregrinos subían de rodillas, ya que los siete niveles se asociaron entonces a las siete estaciones de la cruz en la subida al Calvario.
Ahora los católicos y los protestantes realizan peregrinaciones por separado en ciertos días del año. Algo parecido hacen numerosos grupos paganos, que reivindican el que en la antigüedad aquí hubiese un gran centro druídico que contaba con uno de los tres coros perpetuos de Bretaña -los otros estaban el la isla de Iona (Escocia) y en Anglesey (Gales)-, que tenían como misión "encantar" la tierra a través de su canto druídico continuo.
Estos grupos neopaganos celebran sobre todo las grandes festividades celtas: Imbolc, 1 de febrero, la fiesta de Brigit; tiempo de purificación y de siembra. Beltane, 1 de mayo, la fiesta de Bel, dios de la luz, y del fuego y de la flor, renovación y fertilidad. Lughnasad, 6 de agosto, la fiesta de Lug, o de la cosecha, cuando se cuece el primer pan con la harina del trigo nuevo. Y Samain, 1 de noviembre, la fiesta que nosotros llamamos de Todos los Santos (aunque últimamente parece que nos quieren imponer el nombre inglés de Halloween); noche de puertas abiertas entre ambos mundos por donde los espíritus pueden volver a la tierra. En la Tor no es difícil ver gente meditando bajo la luna llena; a veces son monjes budistas, o expertos en feng shui, para los que la Tor es uno de los lugares donde las corrientes del cielo y la tierra confluyen en armonía. Y si en la antigüedad se veían hadas que surgían del Annwn, hoy en día hay quien ve ovnis (que, para algunos, no llegan desde el espacio, sino del interior de la tierra). O arcoiris sin que haya lluvia. También ocurre que a algunas personas les resulta imposible subir, como si "alguien" se lo impidiese. A una distancia considerable se cree que estuvo la entrada del camino principal, donde aun hay dos robles con nombre propio, Gog y Magog, que son los supervivientes de aquellos que flanquearían el camino de llegada de los peregrinos hasta el laberinto, siguiendo un alineamiento desde el que se vería sobre la Tor la salida del sol en el solsticio de verano y la puesta en el de invierno. Esa avenida terminaría donde ahora están las Piedras del Druida, también las dos únicas que han permanecido en su sitio.
Y posiblemente ese laberinto a su vez se recorría atravesando un bosque, ya que se cuenta que san Patricio, allá en el siglo V, prometió cien días de indulgencia (tiempo que se ahorrarían de purgatorio) a todos cuantos ayudasen a talar el espeso bosque que cubría la colina.
Por el interior de la colina hay una serie de túneles y cavidades con estalactitas formados por las corrientes de agua que terminan en el White Spring, ricas en calcio y de flujo continuo, aunque irregular en cantidad. Antes de que el Water Board, compañía encargada de los suministros de agua, cerrase este manantial en un pequeño edificio y hasta le cambiase el nombre, este era uno de los lugares más bellos de Glastonbury, rodeado de árboles y con formaciones rocosas emblanquecidas por los minerales del agua. No resulta difícil imaginar a los peregrinos saliendo por entre las brumas que surgían de ríos y pantanos cercanos, recorriendo la larga avenida flanqueada de robles y ascendiendo por el laberinto en procesión; tal vez en un anochecer con antorchas en la mano, formando un movimiento serpenteante visto desde lejos. Y los druidas recibéndolos en la cumbre y otorgando bendiciones junto a una gran hoguera, que estaría alineada con otras hogueras de otras colinas sagradas siguiendo una línea recta, llamada el Sendero del Dragón, que algunos extienden a lo largo del mundo, en un largo canal de energía.

el enigma de stonehenge

a continuacion os pondre un lugar que me fascina lleno de misterio y misticismo ese lugas es stonehenge.





Por Felix Llaugé Rausá.





El condado de Wiltshire, en el sur de Inglaterra, en la región caliza existente entre Amesbury y Warminster, no muy lejos del río Avon, se encuentra Stonehenge (Stone = piedra; Henge = monumento con borde circular), el monumento megalítico más extraordinario y enigmático del mundo. Desde la antigüedad, Stonehenge ha despertado la atención y la admiración de los visitantes por su extraña y sorprendente arquitectura. No hay actualmente nada en el mundo que de manera alguna pueda compararse con este misterioso santuario, construido no con argamasa y piedra, sino simplemente con grandes bloques rectangulares de piedras.
Se ha querido ver este monumento como la obra de un pueblo de los tiempos históricos, más bárbaro quizá que sus vecinos, pero hay que reconocer que la cuidadosa conformación y perfecto acabado de los grandes monolitos, el uso de piedras colocadas horizontalmente para la formación de los dinteles, y sobre todo la coherencia y armonía del conjunto como obra de arquitectura, ponen a Stonehenge muy pronto por encima de las construcciones ordinarias megalíticas prehistóricas de Europa Occidental. Por ello no debe sorprender el interés de las gentes y la fama de Stonehenge. Durante centenares de años, científicos e investigadores han rivalizado por encontrar el origen y significado de este monumento, pero, a pesar de tantas cábalas e hipótesis, lo cierto es que el misterio del significado de las ruinas de Stonehenge sigue en pie.


Características principales
En primer lugar, no debe extrañar que el monumento haya sido precisamente erigido en la llanura de Wilshire, pues, como hacen notar frecuentemente los geógrafos, esta región es la más elevada de las planicies del sur de Inglaterra que la rodean. Y fue en esta alta planicie en donde se levantaron los mayores campamentos prehistóricos. Por entonces las tierras bajas de Gran Bretaña eran del todo inhabitables, principalmente a causa de los espesos bosques de robles que las cubrían. Por este motivo, los primitivos agricultores buscaban para el cultivo los altos collados de tierras arcillosas y calcáreas, en donde el blando suelo de escaso grosor podía fácilmente ser trabajado, parcelando el terreno en pequeños prados para cultivar el trigo y otros granos.Stonehenge está constituido por grandes bloques rectangulares de piedra ordenados en círculo, formando dinteles. Lo hallamos situado en el centro de un terreno rodeado por una zanja bastante profunda. La tierra sacada de esta excavación forma un ligero terraplén hacia el interior del círculo, interrumpido por una entrada bastante ancha en su lado Nordeste.


¿Quién construyó Stonehenge?
Es indiscutible que, inmediatamente después de la conquista de Inglaterra por los normandos, Stonehenge era ya conocido y venerado como una de las maravillas de Gran Bretaña. El famoso historiador del siglo XII, Geoffrey de Monmouth, obispo de San Asaph, indicó que las famosas piedras habían sido llevadas a la llanuras de Wiltshire desde Irlanda, por el mago Merlín, en esos días de Ambrosio, tío del rey Arturo. Posteriormente, según el historiador, los círculos de menhires sirvieron de lugar de enterramiento para Ambrosio y su hermano Pendragón, padre del Rey Arturo.
Esta leyenda fue desvaneciéndose en con el paso del tiempo para, en el siglo XIII, quedar completamente desacreditada. Pero, en cambio, cosa increíble, se atribuyó a los druidas, sacerdotes celtas, la fundación del singular monumento, que debían utilizarlo para rendir culto al Sol y señalar las estaciones. Más tarde se atribuyó a los romanos, a los fenicios, a los daneses…


Hoy día, gracias al análisis con el carbono C-14 se ha podido precisar que este monumento tiene una antigüedad de cerca de 1845 años antes de J. C., por lo que esas leyendas y teorías han tenido que desaparecer, dejando paso a lo que parece ser la verdadera historia de Stonehenge. Se supone que debieron iniciar la construcción del monumento como santuario religioso, excavando la zanja circular y los hoyos de Aubrey por medio de astas de ciervos y huesos de animales. Por huesos humanos calcinados en los hoyos, se cree que se utilizaban como tumbas o, quizá, como lugares de sacrifico u ofrendas a sus dioses.
Un siglo más tarde, alrededor de 1700 años antes de J. C., Inglaterra fue invadida desde Holanda y la comarca del Rin por los llamados pueblos de la cerámica campaniforme. Estos pueblos, procedentes de la Península Ibérica, se habían extendido por casi toda Europa. Conocían el metal, principalmente el cobre, el oro y el bronce, por lo que no tuvieron muchas dificultades para imponerse a los naturales, a quienes inculcaron su religión y costumbres. Fue entonces cuando, al prestar atención al iniciado santuario de Stonehenge, decidieron crear un monumento a sus dioses en aquel lugar sagrado, por lo que procedieron a traer las piedras azules desde las costas de Pembrokeshire, en Gales.
Por aquella época se colocaron una 80 piedras azules en el centro del monumento, formando dos círculos, en los que había una entrada el Nordeste, en dirección al punto de solsticio de verano, o sea el punto por donde salía el Sol el 21 de Junio. Por causas que se desconocen, la construcción de estos círculos de piedras azules quedó interrumpida, quedando por colocar las piedras de la entrada, cuyos hoyos ya estaban excavados. Lo más probable es que alguna guerra con los pueblos que a fines del Neolítico ya poblaban las Islas Británicas, obligando a dejar abandonado el templo.
Posteriormente, Stonehenge pasó por diversas frases de renovación y construcción cuyas fechas son imposibles de precisar. No obstante se cree que unos 1.500 años antes de J. C. quedó terminado la forma que se ha conservado hasta nuestros días.
Primeramente se deslizó el círculo exterior de piedras azules y, en su lugar, se colocaron los menhires y dinteles de sersen. Dentro de este círculo se erigió la herradura de trilitos.
¿Santuario astronómico?
La utilidad astronómica de Stonehenge para sus constructores sigue siendo un misterio. Se ha pretendido, no obstante, que se usaba como observatorio práctico, es decir, que sus piedras y dinteles estaban colocados de manera que se pudiera seguir el curso del Sol en el cielo y, por lo tanto, marcar el principio de las correspondientes estaciones. Algunos sabios han creído incluso que gracias a Stonehenge se podían conocer las fases de la luna y los eclipses de Sol.
Lo cierto es que si uno se coloca en el centro del monumento y mira en dirección a una piedra denominada Heel Stone (piedra del Tacón), ve en seguida que la cima de esta piedra coincide con el horizonte, y si para ello se escoge el día del solsticio del verano, 21 de junio, el Sol sale casi justo por encima de la piedra. ¿Una casualidad? ¿Una prueba del uso del santuario?.
El problema fue determinar si la piedra del tacón había sido emplazada en aquel lugar precisamente para que su cúspide coincida con el Sol naciente en determinado momento del año. Después de laboriosos cálculos astronómico se llegó a la conclusión de que el Sol debía aparecer por la avenida central y exactamente en lo alto de la piedra en el año 1840 antes de J. C., fecha en que coincide más o menos con la fundación de Stonehenge, por lo que debe darse por cierto que este santuario estaba estrechamente ligado a la observación del Sol. Quizá el futuro nos reserve la revelación de nuevos detalles y misterios.
Otros arqueólogos e historiadores pretenden, a pesar de no ser posible, que fueron los druidas, sacerdotes celtas, los creadores. No obstante, parece ser que éstos lo utilizaron durante muchos años para rendir culto al Sol, religión difundida por entonces entre los pueblos del continente europeo. Esta creencia está muy extendida en Gran Bretaña, habiéndose llevado a cabo modernamente festejos de tipo druita, en Stonehenge, en el solsticio del verano.
Tampoco falta quien niegue rotundamente que los pueblos de la cerámica campaniforme fueran los constructores de Stonehenge, principalmente porque carecían de la suficiente imaginación para crear una cosa de tal naturaleza. Lo más probable, entonces, es que esos pueblos encontraran el monumento ya levantado y lo aprovecharan para el culto a sus dioses, igual a lo que hicieron posteriormente los druidas. Pero si aceptamos esta teoría nos quedamos con el gran misterio: ¿quién construyó Stonehenge?
Realmente, aunque no queremos, hemos de reconocer que ese monumento es tan extraordinario por la época y lugar de aparición, que no podemos dejar de relacionarlo con civilizaciones más avanzadas que los pueblos de la cerámica campaniforme. ¿Pero qué civilizaciones?. Este es el gran enigma, pues no encontramos ninguna a la cual atribuirle ese monumento. Y la conclusión final es todavía más sorprendente: ¿seres de otro mundo?, ¿seres extraterrestres?. Podría ser una explicación, máxime por utilidad astronómica que parece tener, utilidad que no ha sido nunca bien explicada, quizá porque siempre se ha buscado en las creencias de los pueblos de la cerámica campaniforme y no en las posibilidades de civilizaciones extraterrestres.
Otro hecho intrigante es que todos los monumentos y construcciones enigmáticos de las civilizaciones desaparecidas de Europa y América estén dedicadas al Sol. ¿Hay en común entre la misteriosa civilización que construyó Stonehenge y la que parece haber dejado su sabiduría en los antiguos egipcios, aztecas y mayas? ¿Sirven sus monumentos más como un observatorio guía para extraños viajes, quizá siderales, que para templos de adoración?. Esperamos que las modernas investigaciones sobre OVNIS den un poco de luz sobre tantos misterios.
Hoy día, este enigmático monumento megalítico está bajo la protección especial del Estado, que se ha cuidado de restaurarlo en las partes más importantes, utilizando potentes grúas para levantar algunos menhires y colocar los pesados dinteles de sersen, en un loable esfuerzo para impedir que desaparezca ese santuario que nos habla de las civilizaciones que nos han precedido y que han desaparecido en la noche del tiempo junto con su sabiduría religioso-atronómica.

extraido de la pagina: http://www.formarse.com.ar/enigmas/STONEHENGE.htm